(No te pierdas la segunda parte del relato erótico que presentamos ayer en el blog porno, que como recordarás trataba sobre una ninfómana encerrada en un psiquiátrico que se pasa las tardes follando con maduros a través de la valla del recinto):

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No estoy loca, simplemente me gusta mucho el sexo, aunque otros consideren que merezco estar “encerrada” en este recinto, que por otra parte encuentro un lugar de retiro espiritual envidiable. Cada tarde, como os contaba, me iba a la parte de atrás del edificio, primero a masturbarme en soledad con los rayos del sol de la tarde acariciando mi piel, pero conforme los labriegos del lugar detectaron la presencia “de la loca del manicomio que se masturba en el patio”, me gané un público fiel al que supe sacarle partido.

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Al principio me costó que me respetasen, pero conforme mis felaciones a través de la valla fueron dejando más que satisfechos a esos mirones, me convertí en la atracción secreta de los hombres maduros que había en las tierras próximas al centro psiquiátrico. En alguna ocasión vino algún joven, el hijo de tal o cual vecino al que querían desvirgar, pero ante todo les pedí discreción y que nunca vinieran más de dos personas, o de lo contrario me metería en el edificio.

No sé si alguien desde las ventanas nos ha descubierto alguna vez, y si lo ha hecho ha preferido hacer de voyeur y dejarnos a nuestro aire. Me agrada pensar que así es, porque si hay algo que me excite más que el sexo con hombres maduros al aire libre, es sentirme observada.

A esos hombres les gustaba meter sus pollas a través del mallado y que se las chupase y les estrujase las pelotas con los dedos contra el metal. Pero también les dejé que me follaran, solo había que pegarse mucho a la valla y aprovechar la elasticidad de la misma. La valla les impedía tocarme y sobarme, yo solo quería sus penes, al fin y al cabo no eran especialmente listos ni atractivos, pero sabían darme lo que quería, y yo les proporcionaba algo que seguramente en sus hogares no recibían, y además gratis.

Mañana me toca la revisión con la dirección del centro. Valorarán mi estado y decidirán si he de seguir ahí o no. Para convencerles de que debo quedarme me basta con intentar follarme a mi psiquiatra, o masturbarme como una loca en cuanto vengan a verme a la habitación. Disfruto demasiado aquí como para marcharme…

(Más videos porno como este en el enlace. Disfrútalos)

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