estimular el clitoris—¿En serio eres virgen todavía?

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Cuando sus amigas le hicieron esa pregunta, Lucía tuvo claro que la fiesta de pijamas se iba a convertir en algo distinto a lo que había imaginado.

Sus padres habían salido a cenar, y las tres amigas se encontraban haciendo lo que se suponía que tocaba en estos casos: encerrarse en la habitación, escuchar música, contar secretos, beber a escondidas, y sobre todo quedarse en pijama y reír por cualquier tontería.

Era divertido, pero cuando los padres se despidieron, Marta se quejó de que hacía calor y empezó a quitarse ropa. No quería que su amiga abriera la puerta o la ventana, quería quedarse desnuda sin que de pronto apareciese alguien y viese a tres chicas follando.

Entonces Patricia comentó las tetas tan bonitas que tenía su amiga y la facilidad con la que se echaba novios, y esta contraatacó:

—Sí, pero yo procuro conservarlos, mientras que tú te follas uno cada fin de semana…

Lucía sonreía con esa expresión inocente y angelical suya, y se empezó a poner nerviosa cuando vio que sus amigas comenzaban a jugar la una con el cuerpo de la otra.

—Es más divertido tocarse cuando tienes compañía —declaró Marta.

—No me dirás que no te apetece, Lucía, ¿cuándo fue la última vez que te enrollaste con un chico?

La chica parecía azorada.

—Creo que es virgen —dijo Patricia—, bueno…, no te enfades, pero no te he visto con nadie desde aquel chico de primero y…

En efecto, Lucía era virgen. Y ante la encerrona de su amiga no pudo hacer otra cosa que ponerse colorada, asentir y emitir algunas risitas. Patricia era muy payasa y siempre sabía relajar el ambiente. Quizá fue por el alcohol, o por el calor, o porque era verdad que estaba muy caliente porque no lo había hecho nunca. El caso es que acabó quitándose la ropa como sus amigas, y de pronto Marta sacó los juguetitos que llevaba en su mochila.

—¿Qué es eso?

—Esto es un consolador, y con esto te vamos a enseñar lo que es un buen orgasmo clitoris.

—¡Venga ya! ¡Que no soy tonta y sé meterme los dedos!

—Ya, pero seguro que no has probado dildos como este —le mostró un sugerente juguete de color fucsia grande como la polla de un negro.

—Venga, échate aquí —Marta la recostó bien sobre la cama—. Te vamos a dar unas clases prácticas sobre cómo estimular el clitoris mientras te follan, así si el chico que te la meta no es muy hábil podrás ayudarte tú misma.

(Este relato erótico continuará mañana, junto con el vídeo que lo ilustra)

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