(Primera parte de este relato porno de sexo interracial, una blanca hambrienta de polla negra que recibe una inesperada sorpresa…):

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Fuimos de vacaciones mis amigas y yo a tierras exóticas de playas de aguas turquesa, agradables aromas tostados y muchos morenazos de cuerpos fabricados para el deseo de unas turistas cachondas. Nos fastidiaba que llamasen a eso turismo sexual; en realidad no habíamos venido allí para eso, pero yo al menos no era de las que dejaban pasar la oportunidad de una buena follada.

follando boca abajo

Y tengo una debilidad por las pollas enormes, lo siento pero es así, y muchos de los nativos de por aquí se veían del tipo de hombres, si el tópico está en lo cierto, que podían sorprenderme en ese aspecto. No soy muy exigente en el sexo, pero necesitaba al menos una vez en la vida follarme a un tipo con una gran polla, me daba igual que fuesen blancos que negros.

Me consta que mis amigas también sabían pasárselo bien por los lugares de copas, pero yo había encontrado un plan mucho mejor en el hotel, en donde uno de los botones, un negro altísimo y bastante atractivo, me prometía algo más que llevarme las maletas.

No lo dudé, le insinué en el ascensor que le daría una generosa propina si me ayudaba a organizar un poco el equipaje, y con la excusa me lo llevé a la habitación, en donde me puse cómoda, muy cómoda, no sé si me entendéis.

Seguro que ese chico ha tenido ocasión de acostarse con mujeres más exuberantes que yo, pero lo cierto es que no estoy nada mal y no podía resistirse a que una blanca le hiciera una estupenda mamada. En ese momento me dio igual que quisiera hacérselo conmigo o no, yo quería probar su polla negra.

Y cuál fue mi satisfacción cuando descubrí que había entrevisto bien en el paquete que abultaba en su pantalón. Al bajárselo me ofreció un pene enorme, largo, venoso, muy apetecible, que comencé a saborear sin dudarlo. Mi avidez le resultó divertida, y me dejó hacer, aunque discretamente me invitó a que me desnudase, quería ver mis tetas, y me puse muy cachonda al comprender que tarde o temprano acabaría metiéndome su enorme herramienta por mi jugoso coñito. Lo que yo no sabía todavía es que acabaría follando boca abajo

(Continuará)

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