Desde los concursos de camisetas mojadas hasta las figuras esculturales morenas e impregnadas de bronceador, el cuerpo de una mujer (y el de un hombre) resulta irresistible con un cierto brillo acuoso, pero si hay algo que se ha vuelto muy popular en el porno son las escenas con mujeres aceitadas, es decir, recubiertas de lubricantes para el cuerpo que en algunas actrices resalta su deliciosa piel, sobre todo si esta es más bien tostada.

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Quienes hayan probado los aceites para el sexo que se comercializan en los sex-shops, o incluso los aceites para el cuerpo normales y corrientes de venta en supermercados, habrán experimentado la agradable sensación de recorrer el cuerpo y las partes más íntimas y calientes de la pareja con la mano resbaladiza, lo que permite toda clase de caricias suaves y muy eróticas, y a una temperatura adecuada. Así también se evita mucho la irritación de la piel, y además da mucho juego en las fricciones y juegos sexuales.

En el porno resulta extremadamente vistoso cuando unas grandes tetas embadurnadas en aceite corporal son masajeadas y sobadas con ansia por el actor de turno, pero desde luego es una experiencia que hay que probar en pareja, que no se quede solo en pantalla. Lo resbaladizo puede ser muy divertido en el sexo. Un buen culo aceitado también es un espectáculo digno de verse, y si la chica va bien depilada además será poco menos que una escultura mullidita y deseable.

aceitadas sexo

En la penetración o en otros juegos con el pene de por medio los aceites para masajes también dan mucho juego, porque en buena medida reemplazan los lubricantes naturales como la saliva, las secreciones vaginales o el líquido preseminal. Una buena follada con la polla lubricada puede ser una experiencia rápida y muy enérgica al más puro estilo película porno, porque además las sensaciones se vuelven más livianas y el acto se puede prolongar durante más tiempo.

Por otro lado, y de esto también hay mucho material pornográfico, hacer pajas sobre un pene aceitado también es una experiencia de lo más irresistible. Ante la cámara desde luego queda genial lo bien que resbala la mano de la chica y esa fricción rápida, ruidosa y superficial que culmina de manera casi artística cuando el líquido blanquecino comienza a salir a borbotones y se une a la ya de por sí sustancia pringosa que lo embadurna todo.

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