(Si te gustan los relatos sexo anal no puedes perderte la conclusión del que comenzamos ayer y que protagoniza un chico que nos relataba cómo se folló una vez a una morena aficionada a que se la metieran por el culo mientras juega con un vibrador):

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Recuerdo que ni siquiera me llevó a su piso, aunque llevase la voz cantante en todo momento y me llevase literalmente de la mano; podía haberme llevado a follar en lo alto de un campanario, que yo habría obedecido encantado.

sexo anal

El caso es que sin más prolegómenos me avasalló en el salón y se echó sobre mi sofá exigiéndome que la follara por el culo. Quería sexo anal, y lo quería del bueno. Se aseguró de ponerme a tono y de dejarme a las claras, variando el ritmo y exigiéndome todo tipo de caricias y movimientos, que no se iba a conformar con un polvo rápido, pero sí con uno intenso.

A mí eso no me preocupaba; tenía ante mí a una morena espectacular que quería que la follase, y por Crom que iba a hacerlo como fuese. Lo que yo no sabía es que fuese una morena gritona de ese calibre. Desde entonces me da vergüenza mirar a mis vecinos a la cara, porque joder cómo chillaba mientras se corría o incluso cuando simplemente me movía más de la cuenta en su perfecto culo.

Era toda una proeza aguantar sin correrse frente a semejante hembra, y no es por tirarme flores. Para colmo, le iban los juguetes para adultos, como ya he comentado, y la tía se metía un vibrador pequeñito que me hacía a mí también cosquillas a través de su pared vaginal, pero ella se lo metía con una maestría increíble mientras yo la penetraba, y aunque me moría por metérsela en el coño, no me dejó.

Así y todo no puedo decir que me dejara insatisfecho, todo lo contrario. En cuanto se hubo saciado, se libró de mí con una destreza digna de Joudini, me agarró la polla y me hizo correrme en su boca. Saboreó mi leche con una avidez digna de vampiresa, ya os lo decía yo, incluso se reía como una suerte de diablo mientras me hipnotizaba con su mirada.

Luego no la volví a ver por el bar, pero huella me dejó, desde luego…

(Y a continuación, aquí tenéis el vídeo de sexo anal XXX que ilustra este relato)

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