(No te pierdas la segunda ración de sexo y deportes que te ofrecemos en el blog porno de Sexo Servicio; en esta ocasión incluimos vídeo porno al final):

¡Haz que tu pene luzca mas grande en 5 minutos!

Suscríbete a nuestra revista electrónica gratis y recibirás útiles sugerencias para mejorar tu desempeño sexual.

Puedes terminar tu suscripción en cualquier momento

… Como decía, el encuentro sexual entre Tiara y yo fue, diría yo, accidental. Estábamos haciendo los ejercicios y estiramientos de rigor, y bien cierto es que esa mañana en que estábamos los dos solos en el gimnasio la encontré especialmente apetitosa mientras le tocaba los muslos y las nalgas para ayudarla a flexionar y estirar, pero por supuesto no dije ni hice nada. Yo era un profesional, y en estos casos sabía concentrarme en otras cosas para que la sangre no me bajara demasiado a los pantalones.

porno gratis

Sin embargo, como había confianza entre nosotros, recuerdo que ella empezó a bromear. Cada vez le dolían menos los ejercicios y se había dado cuenta de la cantidad de tocamientos que suele haber en estos casos, por lo que me preguntó si yo era monitor de sexo fitness o algo así.

Entonces yo salté, también bromeando, con una disculpa; le dije que si es que me estaba propasando, que igual se me estaban olvidando las clases que tomé para ejercer esta profesión y me estaba dejando guiar más por ciertos “vídeos educativos” (ella entendió a qué me estaba refiriendo).

No sé, creo que ambos olimos la excitación del otro, de alguna manera. Y poco después, el accidente.

Ella se encontraba boca arriba, y yo sobre ella para proseguir con la tanda de ejercicios, pero resbalé con el sudor y mi pelvis tocó la suya. Varias imágenes de asiaticas follando rondaron por mi mente en ese momento, y creo que perdí la concentración y no supe qué hacer. Intenté apartarme de ella, pero encontré que mi mano, para apoyarse, se hallaba sobre sus mallas, en la zona púbica, y que ella también, en un intento de disimular, se estaba restregando sin querer contra mi paquete.

Nos miramos fijamente, a punto de reír, pero descubrimos que lo que nos apetecía era otra cosa. Raudas, sus manos retiraron mi camiseta y sus mallas fueron historia. Deseaba como la vida probar su coño asiático, y le gusto tanto lo que le hice que acabamos follando sobre los instrumentos del gimnasio.

En ese momento le dije que ya la veía plenamente recuperada para la práctica deportiva, pero que podía regresar cuantas veces quisiera. Ella asintió, y seguimos follando.

(En este enlace encontrarás más porno gratis)

Una respuesta a Sexo fitness con asiáticas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *