Carolina voyeur accidental de una pareja follando

1 mes hace

(Continuación de las calientes historias de Carolina, una stripper universitaria; la primera parte se encuentra en el anterior post del blog porno de sexo gratis).

… Justo cuando intentaba dormir bajo una mantita que me ofreció mi amiga, escuché a la parejita, venían de puntillas. Iban directos al sofá frente al televisor, y pensé “No serán capaces de ponerse a ver la tele ahora, que no me van a dejar dormir”. Pero no, fue mucho peor.

En aquel rincón del salón, bajo la manta y con la mesa de comedor de por medio no se me veía, y además, la única iluminación que había era la del televisor, encendido pero sin voz. No me moví, por lo visto no sabían que estaba intentando dormir en el sofá, y cuando quise carraspear o hacerles ver de alguna manera que tenían una espectadora, era demasiado tarde: ya estaban follando como locos.

Al parecer, estaban muy cachondos, y como su dormitorio estaba pegado al de mi compañera, les dio palo tener sexo y que se les oyese. Lo que no sabían es que ahí estaba yo, de voyeur inesperada, y lo peor es que la pantalla del televisor les enfocaba directamente sus culos desnudos.

Imaginaos la escena: de pronto veo entre la mesa y las sillas al chico en el sofá del fondo con los pantalones bajados y la polla tiesa, mientras nuestra anfitriona se sentaba, más bien se hundía entre el respaldo y el asiento, y se abría de piernas. Un coñito muy bonito, por cierto, depilado y con una mancha que debía de ser un tatuaje sexy.

Menudo palo, yo ahí en plena escena de sexo casero y sin poder ni moverme debajo de la manta para que no se diesen cuenta de que les estaba mirando. Acabaron dándome envidia y todo, no era como ver uno de esos videos porno preparados y dirigidos a los tíos sobre todo, aquí el chico sabía montárselo y le daba a ella todo lo que quería. Uff, me puse súper caliente, ¡que a las strippers también nos gusta que estimulen nuestras fantasías!

La cara de nuestra anfitriona, con el ceño fruncido y la boca abierta, reflejaba lo bien que lo estaba gozando. El chico la penetró hasta el fondo y se subió al sofá. Ella estaba como hundida, con la espalda contra el asiento, cada vez más sumergida entre los cojines. Él le tapó la boca por los gemidos que no podía contener, y yo cada vez estaba más excitada por la situación y no sabía qué hacer…

… Hasta que me dije, ¡por qué no! Nunca había probado la masturbacion femenina en una situación así, me daba mucho morbo hacerlo bajo las mantas sin que me viesen ni oyesen. Los tenía tan cerca que casi podía olerlos, susurrarles que siguieran, que no pararan.

Lo peor fue que terminaron antes de tiempo y yo me quedé a medias. Me subí a toda prisa las bragas y me encogí para que no notasen que había un bulto en el sofá moviéndose. Cuando el chico se levantó vi que se había corrido sobre las tetas de ella y que le estaba susurrando algo mientras le acariciaba la mejilla y ella se embadurnaba con el semen. Igualito que en una película porno. A mí aquí me entró la risa y tuve que hundirme contra el brazo del sofá para no fastidiarla.

Por suerte, luego se fueron a su cama y me dejaron ahí sola con mi calentón. Lo de masturbarme en la casa de otro me seguía pareciendo muy excitante, así que aproveché para tomármelo con calma, regalarme un par de orgasmos y dormir como una bendita unas pocas horas, ya mucho más relajada y con una anécdota muy cachonda que no tardaría en contarle a mi compañera de piso. Lo que nos íbamos a reír…

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