El erotismo del museo de Polonia

6 meses hace

Internet es hoy día la fuente principal de contenidos de sexo gratis de todo tipo, eróticos o pornográficos. Incluso abundan los portales de educación sexual. Pero eso no es excusa para no enriquecerse de un modo complementario al de sentarse delante del ordenador para masturbarse, y Polonia, ciudad católica donde las haya, ha demostrado que cultura y erotismo no están necesariamente enfrentados.

Así, en una de las ciudades más frías de Europa ya se encuentra disponible un completo museo con toda clase de obras de arte y escenas eroticas de diversa índole. Como museo que es, pretende acercar toda clase de hallazgos arqueológicos y retazos culturales que muestran cómo lo erótico ha influido en diferentes regiones y épocas del mundo.

Cerámicas traídas del Perú, máquinas expendedoras de condones de los años treinta y toda clase de arte contemporáneo con una variedad amplia de contenido sexual que a más de uno y de una les resultará de lo más sugerente.

Fotografía: patkisha

Desde el museo ya han dejado claro que no está dedicado al porno, así que no se hará referencia a esta industria ni a la cantidad de actores y actrices que hay trabajando en ella, ni siquiera los trabajos más clásicos y cachondos. Una lástima que restrinja un poco el tipo de cosas que se pueden encontrar en el museo, quizás porque el erotismo en sí juega con otro tipo de insinuaciones más artísticas que estimulan de forma más general y con un tiempo más pausado (es decir, que el erotismo no es un producto para excitarse rápido).

En un país tan conservador como Polonia era difícil que en un museo así se pudiesen encontrar videos porno. Lo que hallará el público que tenga la suerte de poder ir son toda clase de dibujos artísticos japoneses, indios, posturas del kamasutra y objetos de toda índole.

El erotismo es, en definitiva, una forma de disfrutar de la sexualidad mucho más cercana al día a día de las parejas, en donde se procura trabajar con diferentes sentidos, y no con la mera ejecución mecánica de los movimientos de mete y saca. Además, juega con la promesa de que se va a conseguir algo más con esfuerzo, por eso suele ocultar, por ejemplo, partes del cuerpo, que aparecen sugeridas más que enseñadas, lo que hace que el interés por «descubrir» al otro incremente.

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