(Ayer os hacíamos disfrutar con uno de los relatos eroticos deportivos del blog, y hoy concluimos con el final del mismo y el vídeo en el que podrás ver a la pareja de deportistas follando en la pista):


Creo que en ese momento la rubia me preguntó si me atrevía, si era un hombre de verdad y no sé cuántas provocaciones más mientras la morena me miraba con cara de zorra traviesa, aunque sabía que a esa no la iba a catar, que le iban más los coños que a mí.

El caso es que creo que respondí con algún tipo de gruñido y me dejé llevar. Cuando me quise dar cuenta me encontré con una espectacular y deliciosa mamada de la rubia ante la cara de circunstancia de mi colega, que se retiró hasta las gradas como si estuviese contemplando algún tipo de entrenamiento.

mamada de la rubia

 

A pesar de que lo estaba gozando en grande con esa boca perfecta creando todo tipo de succiones sobre mi miembro más rígido que un semáforo, no podía dejar de pensar que era un poco humillante, ya no solo para ella, sino para mí, que me había bajado los pantalones sin ningún cuidado y me estaba tratando como un pedazo de carne. Pero en cuanto comprobé cómo gemía y parecía disfrutar con mi polla, me fui relajando y descubrí que la chica estaba entregada de verdad, que estaba excitada y que necesitaba que yo también hiciese un poco por ella.

Me estaba desafiando, y no solo a un partido de baloncesto.

No dejé que terminase su trabajo oral (aunque mi trabajo me costó contenerme y no dejarla hacer hasta que se aburriera). Entonces le acaricié su bonito peinado de peluquería, recorrí su cuello y le susurré que si quería echarse en la cancha, que iba a hacerla disfrutar de verdad.

Ella me sonrió con simpatía (y deseo verdadero) por primera vez desde que habían entrado, se abrió de piernas y me ofreció un mundo maravilloso en el que yo anhelaba introducirme de cabeza si era necesario.

Al poco, reparé en que estábamos follando en el suelo y que ella estaba un poco apoyada sobre el balón de baloncesto, como si de verdad estuviésemos echando un partido entre los universitarios cachondos de la polla blanca y las rubias tatuadas de la Costa Oeste.

Me abandoné por completo al placer sin dejar de estimularla hasta que ella dejó de pedirme más y tenía la polla destrozada y flácida y toda la cancha se había salpicado de semen que luego se encontraría la mujer de la limpieza al día siguiente.

Sí, la follada fue espectacular, pero he de confesar… que la chica luego me dio una paliza en el uno contra uno. Y no es que fuera una estrella del basket femenino, pero había jugado bien sus cartas, de manera inteligente, y yo estaba derrengado y sin energías. Además, no me podía concentrar al mirar su culo. Total, que perdí mi orgullo y cien pavos, pero gané uno de los mejores polvos de mi vida.

(A continuación, uno de los videos sexo gratis deportivos del blog y que ilustra este relato. No os perdáis a la rubia):

Una respuesta a Follando en la pista (2)

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