La estrella del porno fontanera

4 semanas hace

(Parte 1 del relato de sexo gratis en donde podrás disfrutar de uno de los mejores culos en movimiento, el de la actriz porno Rachel Starr, aquí metida a fontanera).

Una estrella del porno difícilmente podrá deshacerse de esa etiqueta aun cuando se retire o cambie de identidad. Y si no, atento a la historia de Rachel Starr…

Ella quería cambiar de profesión. Sus compañeros de rodaje y sus amigos insistían en que se trataba de un mal momento, una crisis momentánea, pero que ella estaba en lo mejor de su vida profesional: joven, exuberante, recién operada de tetas, con un culo perfecto y bien puesto… Era una de las pornstars más deseadas del panorama internacional y quería retirarse… por nada en particular.

Ni siquiera quería montar su propia empresa o dedicarse a otro mundillo. No, sentía la necesidad de huir, de ser otra persona, pero en cada centímetro de su deseable piel la invitaba a seguir viviendo del sexo.

Probó con una cosa bizarra para una actriz porno: la fontanería. Había sido mañosa desde jovencita, así que no le costó hacer un curso, buscar un contacto de su padre para que la metiera en la empresa, y empezar a hacer pequeños arreglos sencillos en las casas que lo solicitasen.

En su primer trabajo recibió una dura lección, muy dura y con mucha leche, de hecho.

Hacía calor, así que desestimó lo de llevar el mono de trabajo para disimular sus formas de salvaje amazona del sexo. En cuanto se agachó en el fregadero se la puso muy dura a su cliente.

Ya era poco habitual en un mundo machista encontrar a una mujer fontanero, pero si encima esta tiene un culo que no cabe en los tejanos, el incitador tirante del tanga como una flecha que indica dónde tienes que introducirla, y sobre todo unas voluminosas tetas en movimiento mientras ella trajina con la llave inglesa… Al final el resultado es el que se espera…

Rachel Starr necesitaba otra herramienta, y preguntarle a su cliente si tenía un… Pero cuando la fontanera quiso sacar la cabeza de debajo del fregadero y levantarse apoyándose en lo que ella creía que era la puerta del armario, su mano fue a parar a la bragueta del cliente, en donde había una apoyadura muy grande… O quizá habría que decir una polla dura…

(Continuará)

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