Me corri en las tetas de mi novia

2 días hace

El otro día iba yo conduciendo cerca del puerto ya entrada la noche, cuando pasé al lado de una de las prostitutas que suelen dar vueltas por allí. Nunca he precisado los servicios de una (puedo tener sexo gratis con mi novia), pero a veces me gusta pasearme y ver qué es lo que ofrecen, pura curiosidad… El caso es que como llevaba la ventanilla bajada una de ellas me soltó de golpe su lista de precios, y una de las cosas que me ofreció fue un masaje ruso.

Le dije que no, que gracias, pero el caso es que volví a casa con la duda, porque no había escuchado antes eso del masaje ruso. Después de darme una ducha y cenar, le pregunté a mi novia si sabía lo que era, y empezó a reírse.

Mi chica a veces me dice que soy muy ingenuo en esto del sexo. Bueno, también me suele decir que estoy muy salido; creo que ambas cosas son ciertas. Y cuando empieza así ya no puede parar de pincharme para hacerme rabiar, y como no nos apetecía ver nada por la tele, decidimos acostarnos.

Ahí, entre las sábanas y con nuestros cuerpos desnudos muy cerquita el uno del otro, empecé a hacerle cosquillas en la ingle hasta que me dijera de qué iba eso del masaje ruso. Muerta de risa, al final me reveló que era lo mismo que hacer una cubana.

—Aaah, ahora caigo —le dije.

Entonces palpó mi entrepierna y se sorprendió al notar lo dura y mojada que la tenía.

—Eres muy ingenuo —se burló—, creo que necesitas algunas clases prácticas.

Puse mi cara de alumno obediente y le volvió a entrar la risa.

—Venga, ven, tonto.

Yo obedecí y me puse sobre ella como pude. La verdad es que sí sabía lo que era una cubana, pero no lo habíamos practicado hasta entonces. Ella movía sus generosas y blandas tetas con mucha soltura, y no me atreví a preguntarle si lo había hecho antes.

Y no me desagradaba el asunto, sobre todo porque ya iba muy salido y goteando mucho líquido preseminal, por lo que mi polla resbalaba con facilidad entre su talla 100. Además, ella me escupió en el glande con su cara de guarrilla más provocadora, y me hizo un masaje rápido y certero. No pude recrearme mucho, y tampoco me dio tiempo a preguntarle cómo seguíamos. Se emocionó tanto que la sorprendí con una corrida en tetas que también le impactó en la barbilla, lo que nos hizo doblarnos de la risa.

—Espero que te haya gustado la clase práctica —me dijo, limpiándose el semen de la barbilla que le colgaba de manera muy graciosa.

Pero lo que de verdad aprendí con esta lección es que la próxima vez que quisiera que mi novia me hiciese algo, escogería una postura con un nombre raro y fingiría ignorancia ante ella. Y es que me encantan sus clases particulares…

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