Rubia con dos pollas en la boca y en las manos (2)

2 meses hace

(Ya está aquí la segunda parte del relato sobre una rubia con dos pollas que no se sentía satisfecha con una. Hoy en el blog de sexo podrás disfrutar además del vídeo que ilustra el relato erótico):

Hasta que conocí a esta rubia no comprendí verdaderamente el significado de la palabra insaciable. Veo difícil que el humano corriente haya tenido sexo con una rubia como Micaela. No es fácil estar con ella, aunque solo quieras sexo, porque ella manda, te exprime, toma lo que necesita de ti sin consideración. Por supuesto, te hará llegar al orgasmo, pero si no eres un superhombre o traes refuerzo, amigo, lo llevas claro…

Nos arrojó como bolsas de la compra sobre un sofá polvoriento que había en el local. Estaba tan buena, era tan melosa y sus manos tan cálidas que enseguida nos puso cachondos, pero por si acaso nuestras pollas no estaban bien erectas empezó a decirnos guarradas y a pajearnos sin miramientos y con una técnica francamente buena, que permitía al miembro ponerse muy duro sin aflojar el ritmo ni hacer que se corriese antes de tiempo.

Se quitó el sujetador y nos deleitó con su maestría para pajear a uno mientras al otro se la chupaba con mucha saliva y movimientos de lengua increíbles. Los dos estábamos un poco nerviosos, porque la rubia mamando iba muy lanzada y temíamos no poder rendir luego bien a la hora de follarla, pero al poco comprendí que me tenía que olvidar de todo cuanto había visto en el porno.

Mi amigo me miró con un poco de desesperación, pero demasiado excitado como para marcharse. La rubia hizo que se corriese y no dejó de pajearle un segundo, al tiempo que alternaba conmigo y me daba lo mío también.

Intenté sugerirle que hiciéramos algo distinto, pero fue imposible. Nos impidió levantarnos. Solo le faltó atarnos, pero estaba demasiado ocupada mamando. Al parecer, le excitaba que nos corriésemos en su boca, todo esto era para ella los preliminares. Después follaríamos, pero lo cierto es que nos costó lo nuestro, porque no nos soltó en ningún momento, no nos dio respiro, ni cuando nuestras pollas se pusieron blandas.

La noche fue muy larga, y aunque lo pasamos bien y al final pudimos probar su sabroso coñito, acabamos, los dos, con el miembro tan dolorido y tan seco que se nos quitaron las ganas de follar durante unos días.

Por suerte, eso ya pasó, y ahora hemos vuelto a frecuentar el mismo local donde la encontramos, con la esperanza de que su oferta siga vigente…

(Y a continuación, el video porno que ilustra el relato):

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