(Tras el sugerente título de este nuevo relato de Sexo Gratis se halla un verdadero secuestro porno a un chico negro que, como en las películas de Saw, despertó encerrado y sometido… al placer):

Cuando aquella mano sobre mi hombro me despertó, boté de la silla y di de rodillas contra el suelo. Si hubiera estado al filo de un abismo, habría caído sin remedio, porque mi reacción inicial fue huir. Esta histérico, aturdido y aterrorizado, y como todo permanecía en penumbras, me golpeé la cabeza contra los barrotes y a continuación contra el suelo.

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El golpe no fue demasiado fuerte, así que no debió de pasar mucho tiempo hasta que abrí de nuevo los ojos, solo que ahora me encontraba sobre una especie de potro de torturas, en la misma celda, con las mismas protagonistas de mi pesadilla.

Pronto me daría cuenta de que eso no era un potro para torturar, sino una camilla para el sometimiento sexual. Me habían atado de manos y piernas a alguna parte que no podía distinguir, y mis captoras hurgaban en mi tropa y la arrancaban como zombis en busca de mis tripas.

Pero no eran mis vísceras lo que ansiaban esas dos. Había tenido muchas fantasías sobre hacer un trio con dos mujeres, pero desde luego no de esta forma, no con esas mujeres.

Una era de color, como yo, grandes tetas, y vestimenta de suma sacerdotisa de algún culto que desconocía. La otra parecía ir disfrazada de mujer gato, una blanca de labios carnosos que enseguida atacó mis pantalones.

En un abrir y cerrar de ojos, me encontraba a merced de dos chicas mamando mi polla, que incluso a mí me sorprendió, porque la vi alzarse como un enorme mástil negro en la ya de por sí negrura del cuarto que albergaba la jaula, o quizás no había cuarto alguno y esos barrotes constituían a partir de ahora mi único mundo.

Era una forma extraña y deliciosa de tortura. Quizá cuando tomara consciencia de estar sujeto a una camilla, privado de mi libertad, me entrara de nuevo el pánico, pero de momento solo podía concentrarme en las maravillosas sensaciones que me producían las caricias de la sacerdotisa sobre mi pecho, y la boca de la mujer gato, que lamía con fruición mi húmedo glande.

(Continuará)

2 respuestas a Secuestro porno de una gran polla negra

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