Hola, soy Carolina, ¿os acordáis de mí? No sé si será por mi trabajo de stripper o por mi talla 100 de pecho, pero el caso es que tengo muchas anécdotas universitarias algo porno que contar.

La última me pasó hace algo de mes y es un poco fuerte. Bueno, ahora digo que es fuerte porque no me había planteado el sexo con mujeres hasta ese momento, pero en realidad me puse a cien.

Os cuento: esto sucedió como suceden casi todas las cosas en la universidad, un jueves, con varias cervezas de por medio, ron con cola, martini, musiquita en los pubs y cuerpos esculturales de aquí para allá… Total, que una acaba esos días o muy borracha, o muy cansada, o muy cachonda, y a veces duerme en el piso de otra persona.

Pero antes de nada debo presentaros a mi amiga del alma y compañera de clase, una rubia espectacular que además de guapa es superdivertida, sincera y muy liberal. Esto que os voy a decir es un pequeño secreto, pero en el fondo, y antes de que ocurriera esto, a mí me apetecía verla desnuda, por curiosidad, ya sabéis, y es que un cuerpazo así hay que estudiarlo, que una también sabe en lo que se fijan los chicos, ese tipo de características que destacan en muchos videos porno gratis de esos que se pueden ver o descargar desde Internet.

 

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Fotografía: obyvatel

Así que de chicos iba la cosa, o mejor dicho, de que no había chicos… Estábamos en mi piso, solas, después de una buena juerga. Charlábamos sobre nuestras cosas y ya casi nos podía el cansancio. Además, al día siguiente se suponía que iríamos a clase, pero el cosquilleo de que nos faltaba un buen polvo para rematar la noche no nos lo quitaba nada, así que a mi amiga la rubia se le ocurrió sacarme el temita:

—Oye, Carolina, ¿tú te lo has montado alguna vez con una chica?

Lo que me gusta de mi amiga es que no necesita excusarse diciéndome que ella es muy mujer y que le gustan las pollas como a la que más. No, ella me lo preguntó así, con naturalidad, sin que fuese una conversación entre lesbianas. También estaba un poco borrachina, todo hay que decirlo.

Yo le respondí que nunca había tenido sexo con una mujer, y mientras se lo decía me entraba otra vez ese morbillo que no quería confesar ni admitir de que me apetecía verla desnuda. Se había quitado la chaquetilla y lucía su top ajustadito de tirantes, el que le marcaba tan bien los pezones. También llevaba unos pantalones oscuros que destacaban sus bien formadas piernas cuando las cruzaba.

El caso es que a ella le entró la risa floja y me contó que uno de sus novios nada más que le insistía en que quería hacer un trío con una chica, y ver cómo se follaba con un juguetito a otra mujer. Mi amiga no lo llegó a hacer, pero entonces me reveló a mí que en realidad se quedó con las ganas, ¡que había que probar la experiencia!

(continuará mañana)

2 respuestas a Sexo con universitarias lesbianas

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