(Continuación y remate de los relatos eroticos que comenzamos ayer, en este caso sobre sexo en cocina del bueno):

Cindy estaba tan excitada con la sola idea de haber logrado al fin convencer a un hombre de follar en la cocina que apenas si pudo preparar la situación. Mejor así, le gustaba el sexo casual en su pequeña cocina, armar ruido, desordenarlo todo, romper vasos si hacía falta…

sexo en cocina

Solo esperaba que el hermano de su amiga le durase lo suficiente; lo veía un hombre muy poco atrevido que se excitaba con facilidad; ya no era que compartiese su fantasía, sino que no podía rechazar el ofrecimiento de una madura ardiente, aunque fuese follar en un círculo de fuego o en paracaídas.

Fuese como fuese, Cindy iba a acabar follando en la cocina, eso lo tenía clarísimo, y así fue.

Por un momento creyó que se iba a correr ella antes que él. No sabía cómo ponerse sobre la encimera mientras él se afanaba por metérsela y sujetarle las piernas. Si se descuidaba se daría contra la pared de la ventana, pero daba igual. Igual con un poco de suerte le duraba lo suficiente como para hacerlo sobre la mesa, que era el lugar por excelencia de sus fantasías en la cocina.

Pero su amante al final le sorprendió, tras una follada más o menos incómoda en la encimera, con una estupenda sesión de sexo a cuatro patas contra la mesa de la cocina.

Cuando las sensaciones de éxtasis comenzaron a apoderarse de Cindy, esta desató aquellos movimientos, gritos y escenas que había visualizado durante tantas y tantas noches de masturbación imaginándose que lo hacía aquí en su cocina. Empezó a tirar servilleteros y platos, a mover de sitios sillas y volcarlas, a agarrar la mesa y levantarla en vilo mientras le follaban por detrás con fuerza, a correrse entre aullidos de placer y sonido de vidrios rotos…

(Y si quieres probar esta postura en casa, te recomendamos que veas antes el siguiente video sexo cocina):

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