(Ayer comenzábamos este relato de sexo totalmente gratuito en el aseo de un bar; Kylee es una mujer desatendida y despreciada por su marido que decide follarse al primero que se encuentra en un bar):

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En esta historia había, a juicio de Kylee, dos protagonistas tópicos, puta y cornudo, o al menos así lo verían algunas amigas suyas si se enteraban. Pero a ella le daba igual; esto era una venganza, le había sido fiel a ese imbécil toda la vida para que ahora fuera incapaz de estar dos segundos a su lado. No había dudado en largarse con sus amigos para jugar al billar, así que ahora iba a formar parte de la ilustre lista de maridos cornudos.

maridos cornudos

Pero es que ni siquiera era eso. Estaba convencida de que le daba lo mismo que se acostase con otros, ya no mostraba interés en ella, a pesar de sus evidentes encantos. Kylee había llegado incluso a pensar que le gustaban los hombres.

Fuera como fuese, la situación ahora resultaba excitante, y además constituía una venganza excepcional. Se follaría a ese hombre al que apenas conocía en el cuarto de aseo del bar en donde su marido estaba jugando al billar pasando absolutamente de ella, y con la música y el ruido ni siquiera escucharía los gritos de placer de su mujer.

Kylee arrastró con facilidad a ese hombre. Se conocían de vista, se caían bien, se atraían, y a los dos les apetecía follar. ¿Quién podía negarse a tener sexo en el WC con una morenaza como Kylee? Era una tentación demasiado fuerte, aunque el marido estuviese ahí mismo. Si no se enteraba, no había problema. Algo así, supuso Kylee, debía de estar pasándole por la cabeza a ese hombre. El cerebro masculino no era demasiado complicado. Ojalá el de su marido hubiese seguido al menos esos instintos primarios, habría sido divertido que la mirase con deseo aunque solo fuera una vez al mes.

Kyle avasalló la polla del chico en uno de los retretes de la zona de las mujeres. No había mucho espacio, pero su miembro sabía estupendamente y cuando una era una mamadora experimentada y tenía hambre, cualquier espacio resultaba idóneo para la faena. Pero no se excedió, solo quería ponerlo cachondo y prepararlo para que la follara, para que hiciesen temblar las paredes del cubículo, para que ella pudiese correrse y gritar, gritar mucho…

… Sin importar que pudiese escucharla su marido.

(Y colorín colorado, si quieres ver el video porno gratis que ilustra este relato, aquí lo tienes colgado):

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2 respuestas a Sexo en el WC de un bar (2)

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