(¿Conocéis la historia de Thelma y Louise? Pues en el siguiente relato erotico Sandra y Nadine protagonizan una historia de dos chicas y su vehículo, pero con un final bien diferente…)

Resultaba difícil de creer que dos tias buenas como ellas hubieran tenido tantos problemas con los hombres hasta el momento. Bueno, con los hombres y con la familia. Sandra estaba agobiada por el control que ejercía su padre sobre ella, y Nadine huía de su promiscuo novio, que le había robado, humillado y engañado con tantas mujeres como muescas tenía en el deteriorado monovolumen que se había llevado como suvenir de su ya extinta relación.

tias buenas

Al igual que Thelma y Louise, conducían, compartían sus penas, huían, y en cierto modo buscaban problemas, aunque al contrario que los dos mencionados personajes de ficción, el tipo de problemas que buscaban Sandra y Nadine eran del tipo sexual.

Habían probado cada una el sabor del coño de la otra, y aunque la experiencia no estaba mal y servía para consolarse mutuamente y para pasar un buen rato, lo cierto es que necesitaban al menos una buena polla, y aunque al principio no tenían en mente tener sexo en la carretera, al final las circunstancias les pusieron en esta tesitura.

Quizá el vehículo, propiedad del novio de Nadine, se estaba vengando de la chica por haber sido robado, tal vez el motor se contagió de la discusión acalorada que ambas chicas comenzaron por un tonto asunto de planes, o puede que se tratase de mera casualidad. El caso es que el capó emitió un gorgoteo ronco y en un abrir y cerrar de ojos las chicas se encontraron tiradas en mitad de una carretera secundaria en la que no circulaba nadie.

Tras evidenciar que ninguna de las dos tenía ni idea de motores, a Sandra se le ocurrieron dos planes: uno pedir ayuda al primero que pasase, y otro follárselo. De repente, los planes de esta aventura se concretaron en aprovechar el inesperado incidente y tener sexo al aire libre con el primero que pasase. Nadine tenía sus dudas sobre si un hombre se prestaría a ello, pero, en palabras de Sandra: “¿Qué hombre heterosexual podría negarse a un trio con dos mujeres como ellas?”.

(Continuará)

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